Canarias en La Antigüedad

Platón menciona la existencia de un antiguo continente, Atlantis, dramáticamente sumergido bajo el océano. Sólo sus picos permanecían emergidos, los que serían Canarias, Azores, Cabo Verde y Madeira. En el mito de Hércules, una de sus gestas fue traer las manzanas doradas de las Hespérides. Hércules tuvo que pasar por los pilares de Atlas (Gibraltar) para llegar a ese lugar que, tal como se describe, no pudo ser otro que Canarias. Homero las denomina el Elíseo, el paraíso para los justos.

Pese a todas estas referencias mitológicas, no hay datos de que los Fenicios o Griegos visitaran las islas. Sí es posible que los Fenicios y Cartagineses vislumbraran las islas más orientales desde la costa africana. Algunos historiadores afirman que una expedición fenicia fuera a la islas en el siglo XII a.C., y que el cartaginense Hanno las visitara en el 470 a.C.

El imperio romano en su expansión derrotó a Cartago en el 146 a.C., pero no parece que estuvieran muy dispuestos a investigar las míticas islas, conocidas como Insulae Fortunatae (Islas Afortunadas) porque no habían animales dañinos para el ser humano. Posteriormente una expedición de un rey del norte de África, Juba II, fue citada en obras de Plinio el Viejo. Ptolomeo, en el 150 d.C. estimó la localización de las islas y marcó un meridiano imaginario en El Hierro, el que sería el fin del mundo conocido.


Los Aborígenes gomeros

Las crónicas de la conquista hablan de unos indígenas altos, fuertes, e incluso rubios y con ojos claros. Esas referencias crearon toda una serie de especulaciones en torno al origen de los guanches. Finalmente, la teoría más aceptada y plausible es que los guanches provienen de tribus bereberes del Magreb, y que su primer asentamiento data del 200 a.C. Algunas palabras de sus dialectos se asemejan a los lenguajes bereberes, y también entre las tribus del Magreb es habitual los ojos claros y pelo rubio. Su origen explica, además, su escaso interés por la pesca o la agricultura, siendo recolectores y ganaderos.

La Conquista de La Gomera

Los primeros intentos de conquista se produjeron a principios del Siglo V. Los conquistadores encontraron La Gomera dividida en 4 reinos llamados Mulagua, Hipalan, Orone y Agana, equivalentes a los valles de Hermigua, San Sebastián, Valle Gran Rey y Vallehermoso (en este orden). En su comienzo acogieron amigablemente a los conquistadores, como si de nuevos vecinos se tratase. Sin embargo, la intención de los nuevos habitantes pronto se vieron claras. La falta de unión, sin embargo, hizo que su resistencia no fuera efectiva.

La Cultura de La Gomera

No se pueden englobar la miríada de tradiciones en una sola descripción. Expresiones, comida, arquitectura y música varían entre islas. Se puede afirmar que entre todos los canarios hay un profundo sentimiento de orgullo y el convencimiento de la diferencia entre el archipiélago y el resto del país. Esta diferencia se percibe en su singular historia y cultura.

De las siete islas, La Gomera es la que conserva las más puras tradiciones y costumbres. Es también la que más interesantes rasgos individuales presenta, el baile del tambor y el silbo.

El Silbo gomero es una manifestación de los esfuerzos de los habitantes por superar las dificultades de comunicación impuestas por la geografía.

La cocina gomera es similar a la de otras islas, pero su fertilidad y variedad de ingredientes ha dado numerosas recetas propias. Como platos a destacar, están el potaje de berros, el almogrote y la miel de palma.

El rico folclore de la isla se puede observar en sus fiestas, en que las procesiones se acompañan habitualmente del tradicional baile del tambor, acompañado de las chácaras, un instrumento único y cuyo sonido recuerda a los antiguos pobladores. Los antiguos cantos, llamados endechas, fueron desapareciendo, pero pervivieron mezclándose con la música de los conquistadores.

Las fiestas populares, de gran afluencia y colorido, se celebran en torno a las festividades religiosas. El gran número de fiestas que suceden a lo largo del año ha favorecido la creación de diversas orquestas de baile, normalmente con tradición familiar y que mantienen su sabor local con influencias latinas en sus ritmos.